La luz juega un papel fundamental en el bienestar infantil, ya que influye en el desarrollo físico, emocional y cognitivo de los niños. Aquí algunos aspectos importantes:
- Luz natural para el crecimiento: La exposición a la luz solar ayuda a la producción de vitamina D, esencial para el desarrollo óseo y la salud inmunológica.
- Iluminación adecuada para el aprendizaje: Espacios bien iluminados, con luz blanca neutra, favorecen la concentración y el rendimiento escolar.

- Ambientes relajantes para dormir: En dormitorios, la luz cálida ayuda a preparar a los niños para dormir mejor, regulando su ciclo circadiano.
- Evitar sobreexposición a luces brillantes: El exceso de luz artificial, especialmente en pantallas, puede afectar el sueño y generar irritabilidad.
- Iluminación lúdica y segura: Lámparas creativas y con luz suave fomentan la imaginación mientras brindan confort y seguridad en espacios como habitaciones de juego.
Diseñar entornos luminosos pensados para los más pequeños contribuye a su desarrollo integral y promueve su bienestar día a día.

