La temperatura de color de la luz juega un papel clave en la regulación del ritmo circadiano, que controla nuestros ciclos de sueño y vigilia. Aquí te explicamos por qué es importante:
- Luz fría (5000K-6500K): Simula la luz del día y estimula la alerta y concentración, ideal para las mañanas y espacios de trabajo.
- Luz neutra (3500K-4500K): Funciona bien en áreas de tránsito como cocinas o baños, ya que mantiene un equilibrio entre energía y relajación.
- Luz cálida (2700K-3000K): Promueve la relajación y prepara al cuerpo para el descanso, perfecta para las noches y espacios como el dormitorio.

En conclusión, elegir las luminarias adecuadas es clave para adaptar la temperatura de color según cada espacio del hogar. Opta por modelos dimeables y configurables en tonalidad, que te permitan ajustar la luz a diferentes momentos y necesidades, logrando ambientes confortables y funcionales.

